sábado, 17 de diciembre de 2011

Amar puede ser un amargo sabor de boca, pero vale la pena si al final lo dulce de sus labios recompensa tu amargura.

               
El orgullo no tiene color, ni sabor, ni tamaño, pero sin embargo, el lo más difícil de tragarse.

Me dices que me enamore, como si enamorarse fuera comerse un chicle. Enamorarse es comer un chicle y querer seguir masticándolo aunque haya perdido el sabor
          
Todo fracaso es el condimento que le da sabor al éxito.
                        
La verdad tiene dos sabores: uno dulce, para el que la dice, y otro amargo para el que la oye.

                            


♥_♥

Para los buenos momentos, gratitud. 
Para los malos, mucha esperanza. 
Para cada día, una ilusión.
Y siempre, siempre, felicidad.